Suso

A Suso (64) sus padres le ofrecieron ir al instituto de Collado Villalba, pero en el pueblo lo que daba dinero era la piedra.

Estuvo desde los 15 años hasta los 30 extrayendo granito en la cantera de su familia junto a dos de sus hermanos, su primo y su tío. De este lugar proviene la piedra de la que está construida su casa. Pasó su juventud ahí hasta que la industria de la construcción llamó a su puerta y lo reclutó como a tantos hombres de su edad. Suso forma parte de la primera generación de alpedreteños que vivieron la decadencia del granito.

Con 48 años y a causa de un infarto tuvo que dejar de trabajar. Con 60 un ictus le obligó a aprender el habla de nuevo. Los estragos de la vida no le impiden recordar con cariño las destrezas que aprendió en esta cantera, donde creció y se hizo un hombre.



Suso pasea por la preciosa dehesa que rodea la cantera de su familia. La mañana es soleada en Alpedrete. En uno de los caminos de tierra se detiene y dice: “Me acuerdo que siempre que pasaba por aquí había una pared de granito que me llamaba mucho la atención. No sé si seguirá estando”.

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