Servando

El viaje de Servando (84) es diferente al del resto. Él no visita el taller donde labró durante décadas la piedra del pueblo. La cantera de agua de la carretera que une Alpedrete con Navacerrada dejó de estar en funcionamiento a principios del siglo XX, formando unas pozas naturales rodeadas de granito alpedreteño. Desde que Servando tiene uso de razón, ese paisaje era donde él y sus compañeros se bañaban de jóvenes.

Siendo el más pequeño de sus 9 hermanos, y el único en vida, Servando siempre ha amado su oficio. Lo dice orgulloso y con la emoción que otros mayores pierden con el paso del tiempo. La piedra que se talló en los talleres de Alpedrete forma parte de los edificios más importantes de Madrid: la Catedral de la Almudena, Nuevos Ministerios, el Palacio Real, el Museo del Prado, la Biblioteca Nacional o la Puerta de Alcalá entre otros.

Servando observa la cantera de su infancia. El lugar de donde se extrajo la piedra para los adoquines de la Plaza Mayor de Madrid sigue siendo el complejo de granito y agua del que disfrutó de niño. Pero sus ojos, ahora octogenarios, lo ven diferente. El pueblo ha cambiado. Él también.



Mientras Servando hace memoria de sus recuerdos un grupo de adolescentes se baña en la cantera. Se acerca a ellos y les dice: “Vigilad que no os pille la policía. Y tened cuidado con las piedras bajo el agua, cortan como cuchillas”.

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