Javier
Javier (61) no está acostumbrado a visitas. Exceptuando algunos ladrones que entran de noche a robar, la mayoría del tiempo es el único que pisa su cantera. Así lleva, trabajando solo, desde el 2020.
Nunca fue un buen estudiante. Por eso su padre Vitorio, por petición de su madre, le llevó el verano de sus 13 a la cantera familiar a limpiar y desescombrar. El plan era sencillo: Javier conocería lo duro que es el oficio y acabaría esforzándose en sus estudios. Para sorpresa de sus padres, amó la cantería e inició una relación con la piedra que les uniría hasta hoy.
Tras una adolescencia pegada al granito alpedreteño, Javier y su padre viajaron por España en busca de avances tecnológicos que facilitasen el trabajo y así garantizar la supervivencia laboral. Cuando volvían a Alpedrete y contaban lo que habían visto en las diferentes ferias industriales la gente del pueblo no daba crédito; era imposible que eso que decían funcionase para la piedra. Fueron esas inversiones las que lograron con el tiempo que la cantera “Vitorio Martín” sea la única en activo a día de hoy.
La piedra en la que está sentado ahora es la misma en la que se sentaba con su padre hace 40 años. Javier le animaba a seguir adelante, a salir del bache por el que atravesaban. Fue en ese momento cuando le dijo: “Hijo mío, el mayor disgusto que me ha dado la vida fue hacerle caso a tu madre y llevarte aquel día a la cantera”. Poco tiempo después Vitorio falleció de un infarto y a los 24 años Javier tuvo que asumir la responsabilidad de llevar la cantera. Cuenta su historia con total honestidad. Detrás de su mirada penetrante y aspecto rudo hay un hombre hospitalario y cercano.
En 2030 Javier se jubilará y la Comunidad de Madrid tapará su cantera con arena o la calificará de humedal. El esfuerzo ha sido máximo y la entrega constante, pero ya no habrá oficialmente ningún cantero alpedreteño en activo. Para cuando llegue ese día admite que tendrá emociones cruzadas: “Sentiré alivio por una parte y lástima por otra. Ha sido un trayecto muy duro, pero me hubiese gustado jubilarme con gente alrededor y no ser el último”.