Isidoro
Isidoro (78) empezó a trabajar la piedra a los 14 años. Su padre le enviaba los fines de semana a las partes altas del cerro para avistar a la Guardia Civil, ya que estaba prohibido trabajar y no ir a misa.
Sin seguro y con jornadas laborales de sol a sol se hizo famoso por su habilidad para labrar el granito. Es alpedreteño de nacimiento y ha vivido el gran cambio demográfico de su pueblo: de 800 habitantes en su niñez a más de 15000 en el presente.
Al volver años después a la dehesa de Alpedrete, donde trabajó con su padre mano a mano, recuerda la dureza del oficio y cómo ellos mismos se sacaban de los ojos las piedras que saltaban al labrar el granito. Observa las canteras, ahora tapadas con arena, abandonadas y sin la viveza de todos los hombres, como él, que pasaron buena parte de su vida trabajando ahí.
Acaba el paseo cabizbajo, afirmando: “Un pueblo sin historia es un pueblo sin vida”.